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Empezar por lo que ya funciona

Identificá qué sistema conserva clientes, productos, inventario y movimientos. La integración debe respetar esa responsabilidad. Duplicar reglas de negocio en un asistente crea una segunda versión que puede quedar desactualizada.

API, eventos y lectura controlada

Una API puede ofrecer consultas y operaciones explícitas. Los eventos o webhooks notifican cambios. Cuando no hay una interfaz completa, puede evaluarse una lectura autorizada o un intercambio de archivos, con límites claros de actualización.

Separar consulta de escritura

Empezar con consultas reduce la cantidad de decisiones irreversibles. Las escrituras necesitan permisos acotados, validación, trazabilidad y manejo de reintentos. El sistema debe reconocer si una operación ya se realizó.

Validar con un recorrido pequeño

Elegí una operación útil: consultar disponibilidad, preparar un pedido o clasificar un documento. Probá los errores del proveedor, la falta de datos y los cambios de estado antes de habilitar más acciones.

PARA LLEVARLO A TU EMPRESA

Prepará un mapa de integración

  1. Identificá al responsable del ERP y las interfaces disponibles en el plan contratado.
  2. Separá los datos que se van a consultar de las acciones que podrían modificarlos.
  3. Acordá cómo detectar reintentos, registrar errores y volver al proceso manual si la conexión falla.

¿Cómo aplica esto a tu operación? Un primer diagnóstico ayuda a identificar datos, tareas y controles antes de construir.